Antonio Escobar: producción musical Antipop

Entrevista realizada por Markus Thiel, 20 de diciembre de 2019

El productor español Antonio Escobar afincado en Madrid es conocido sobre todo por su trabajo creativo y versátil en diferentes campos. Su rutina diaria incluye componer música para publicidad y películas y producir para artistas de distintos ámbitos.
Ha colaborado con artistas populares españoles e internacionales como John Legend, Zara Larsson, David Bisbal y Carlos Rivera y ha participado en películas como Klaus de Netflix, The Secret Life of Pets y Toc-Toc y en anuncios para grandes marcas como Renault, Coca-Cola y Sony. Hablamos con este todoterreno musical, productor e ingeniero galardonado a nivel internacional sobre su vida profesional y la escena musical española.

¿Cuándo y cómo encontraste tu camino en el mundo de la producción?

¡Buena pregunta! Creo que todo empezó a los veintitantos años. Por esa época empecé a darme cuenta de que no se daba tan mal esto, así que intenté ganar un poco de dinero con ello. Mi primer problema fue empezar en mi ciudad, Málaga, en el sur de España. Hace unos 25 años, a finales de los noventa, esa área no estaba tan desarrollada como otras regiones. Así que decidí mudarme a Madrid y empezar mi carrera, pero realmente no tenía ni idea de cómo o dónde empezar. ¡Pero era joven y no tenía nada que perder! Empecé a trabajar en un estudio haciendo música sobre todo para publicidad y no sé cómo, pero todo salió muy bien.

Según tengo entendido, tu ambición no terminó ahí…

Sabes, trabajar en el negocio de la publicidad es genial, pero tener que cumplir constantemente fechas de entrega y trabajar en turnos rígidos cansa mucho, por eso necesitaba añadir algo más a mi vida laboral. Comencé a hacer música para películas, al principio cortos, y también a producir canciones y discos para artistas locales. Aunque nunca dejé de trabajar en la industria de la publicidad, poco a poco fui centrándome cada vez más en la producción de discos y la composición de bandas sonoras cinematográficas.

¿Cuál es tu enfoque general al componer?

Oh, me temo que soy uno de esos músicos modernos que casi no toca ningún instrumento, aunque toqué algunos teclados, pero para todo lo demás uso el ordenador. Nunca estudié piano ni nada de eso. Pero siempre pongo mi corazón en todo lo que hago. Considero cada uno de mis encargos como un paso en una escalera infinita. Para mí no existen los encargos grandes o pequeños. Claro, el presupuesto y esas cosas tienen un gran impacto en la escala de posibilidades, pero dado que hoy en día, debido a Spotify y otros, cada productor tiene que competir a escala global, tienes que mantenerte siempre a la cabeza de la industria. Esto puede ser realmente difícil, sobre todo si trabajas con estrellas como John Legend, con el que produje una canción para uno de sus discos, que en su mayor parte fueron producidos por Kanye West. De un día para otro tienes que competir con todos esos grandes nombres. Por otro lado, cuanto mayor sea el presupuesto de un proyecto así, más posibilidades tienes entre las que elegir.

Depende. En el ámbito de la publicidad los clientes, por lo general agencias de publicidad, suelen enviarme referencias o listas más detalladas de los sentimientos que quieren transmitir. Por ejemplo “que sea emotivo, pero no demasiado” y cosas así. Mi trabajo en ese proceso consiste en definir el estilo y traducir esa información descriptiva a música. Por ejemplo, si el resultado ha de ser algo “indie”, intento encontrar ciertas referencias como “un poco como de Radiohead, pero no demasiado”. De este modo intento definir el marco correcto para comenzar y también para evitar problemas durante el proceso. En estos casos suelo encontrar algunas canciones con el sentimiento deseado para presentárselas al cliente. Una vez que estemos de acuerdo ya empiezo el proceso de composición.
Las películas suelen ser más difíciles porque la mayoría de las veces no existe ningún tipo de referencia. Muchas veces te enfrentas a cosas del tipo “esta es la escena con esta canción distintiva, pero no me gusta la canción. ¡Pero sí que me gusta el ritmo!”. Un proceso así requiere por un lado mucho trabajo analítico con respecto a ciertas características y, por otro lado, hay que considerar los instrumentos y enfocarse en los sentimientos.

Trabajar con un artista es algo completamente distinto. Además de familiarizarte con su estilo, también ayuda mucho estudiar su carrera y desarrollo musical hasta el momento, además de analizar la situación y las tendencias del mercado actual. Aunque sea algo de sentido común, largas conversaciones con un artista son muy importantes para el resultado del proceso de producción. Cuando se trata de producción, me gusta trabajar estrechamente con el artista, que idealmente está conmigo la mayor parte del tiempo.

What is your general approach when it comes to composing?

It depends. When it comes to commercials, customers — typically advertising agencies — tend to send me some references or further detailed lists of feelings they would like to cover. For instance, “to be emotional, but not too much” and things like that. My job in the process is to define the style by translating the descriptive information into music. For example, if you get to the point that the outcome should be something "Indie," I'm trying to find certain references like "a bit towards Radiohead but not too much." This way I'm trying to set the right frame for a start and also to avoid problems during the process. Usually this leads to finding some tracks with the desired mood to present them to the customer and as soon as we're on the same page I start with the composing process.
Movies are generally more difficult because most of the time there are no references at all. You're frequently confronted with things like: "Hey, this is the scene with this distinctive song, but I don't like the song. On the other hand, the rhythm is cool!". Such a process requires a lot of analytic work regarding certain characteristics as much as intense instrumental considerations and focusing on desired moods.

Working with an artist is a completely different matter. Besides getting familiar with his style it’s also helpful to study his career and musical development to date besides analyzing current market situations and trends. Although very commonplace, comprehensive conversations with an artist are highly substantial to the outcome of the production process. When it comes to production, I like working very close with the artist, who is ideally at my side for most of the time.

Supongo que también tienes que realizar mucho trabajo de traducción para convertir las ideas del artista en música, ¿no?

¡Por supuesto! Cuando un artista me dice que le gusta Coldplay no significa que él o ella quiera sonar como ellos, sino más bien buscan su actitud. Con respecto a la música española, muchas veces acabas con algo mucho más conservador porque muchos artistas quieren mantener un estilo especial y no quieren arriesgarse a perderlo. Aprendí a la fuerza que si un artista español quiere sonar por ejemplo como Bruno Mars, lo más seguro es que quiera sonar un poco más guay, pero seguro que no quiere sonar como él. En primer lugar porque el castellano no suena y se siente como el inglés. En segundo lugar, si un/a artista español/a intentase cantar y actuar como Bruno Mars, el público no lo aceptaría porque nadie está acostumbrado a eso. En tercer lugar, si un/a artista español/a decidiese cantar en inglés, correría el riesgo de ser rechazado/a porque ya no sería auténtico/a.

Me da la impresión de que tu trabajo requiere mucha sensibilidad.

En resumen podría decirse que mi trabajo como productor se parece mucho al de un psicólogo. Tienes que escuchar con atención y entender todo muy bien. Además, mi trabajo requiere una apertura de mente constante y un análisis consciente de nuevos estilos y géneros musicales. Por ejemplo, la música trap en España es un movimiento muy interesante porque se diferencia del trap latinoamericano e incluso del hip hip americano al ser mucho más personal y underground. Se tarda un tiempo en descubrir cómo funcionan ciertos estilos musicales. Algunas veces es difícil estar al tanto de todo, pero lo intento con todas mis fuerzas.

¿Cuáles son tus herramientas favoritas para producir?

Es legítimo llamarme a mí mismo un guerrero de Cubase porque doy clases de este software a mis estudiantes por lo menos dos veces al año. Y no solo comparto mis conocimientos, sino que también aprendo de las generaciones más jóvenes e intercambiamos experiencias. Con tantas soluciones de software DAW distintas ahí fuera, también me gusta mostrar a los demás que las versiones recientes de Cubase ofrecen prácticamente todas las respuestas a las necesidades actuales relacionadas con el audio y la producción. Además les muestro Nuendo, que es simplemente mi herramienta favorita en el estudio y por eso también lo incluyo en mis clases maestras.

¿Usas Nuendo y Cubase para distintas tareas en el estudio?

La mayor parte del tiempo utilizo Cubase para grabar gracias a su baja latencia. Después cambio a Nuendo para el proceso de mezcla. En mi opinión ambas soluciones cumplen distintas tareas. Además, ambas funcionan perfectamente con mi interfaz UR824 de Steinberg.

¿Qué hardware usas además?

Además de mis monitores de Amphion suelo rodearme de muchos sintetizadores. En realidad tengo que admitir que pienso que nunca tengo suficientes. También tengo dos grandes racks de equipamiento externo, pero si te soy sincero casi nunca los uso porque las herramientas integradas en Cubase son como mínimo igual de buenas y más cómodas de usar.

www.antonioescobar.es